Una garcilla bueyera, Bubulcus ibis, depreda una rana común, Pelophylax perezi, en la orilla del embalse de Bornos, actualmente al 96'5 % de su capacidad.
Hasta la segunda mitad del siglo XIX, la garcilla bueyera, garza acomodaticia y adaptable, habitaba originariamente en numerosas áreas tropicales y subtropicales de África, pero, a comienzos del pasado siglo, la especie se embarcó en un sorprendente proceso colonizador que todavía persiste y que la ha llevado a convertirse en un ave prácticamente cosmopolita, por lo que actualmente se extiende desde el sur de Europa hasta Oceanía y desde África hasta Norteamérica.
Los hábitos de esta ardeida resultan mucho menos acuáticos que los de otras especies del grupo, ya que suele frecuentar pastizales con abundante ganado, dehesas, campos de labor y cultivos cuando busca alimento, aunque tampoco falta en zonas encharcables y lagunas de poca profundidad.






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